Tres
semanas antes de la víspera de Halloween Disney ha estrenado en los cines un
largometraje de Tim Burton que en 1984 ya fue eliminado como cortometraje
debido a que el estudio lo consideró demasiado terrorífico para los menores. En
2007 la mayor compañía de medio de comunicación y entretenimiento del mundo
contrató de nuevo al director de Eduardo Manostijeras para que está vez
realizara un remake del cortometraje pero como largometraje.
Frankenweenie es hasta el momento la ultima película de animación del director y productor californiano. En esta ocasión ha decidido realizarla con el stop motion, una técnica de animación que consiste en aparentar el movimiento de objetos estáticos por medio de una serie de imágenes fijas sucesivas. El film es una parodia de la novela Frankenstein de Mary Shelley al más puro estilo Burton. Las características físicas de los protagonistas son extremas como por ejemplo que son muy esbeltos (Víctor Frankenstein), muy altos (Mr. Rzykruski, profesor de ciencia), muy gordos (Bob, compañero de clase de Víctor), etc.; casi todos sus personajes se caracterizan por tener enormes ojeras; su personaje principal se llama Víctor; y emplea una gama de color de tipo siniestra usando colores negros, grises y blancos. Por último, incluye un perro muerto debido a que los chuchos son sus animales favoritos y para él la amistad entre hombre y can adquiere un carácter simbólico.
Disney estaba en lo cierto en que la película no era para niños, pero no por ser terrorífica, ni mucho menos, sino porque pequeños de la casa no son capaces de apreciar el cine de Burton ni los parentescos con la obra de Mary Shelley. No comprenden porque el protagonista se apellida Frankenstein ni como a partir de un cuerpo en el que el corazón ya no late crea vida. No entienden el motivo por el cual Víctor trae de nuevo a la vida a su perro Sparky. No ven la semejanza entre Edgar, el compañero de clase del principal personaje con Igor, el ayudante jorobado del Dr. Frankenstein que aparece en varias películas de dicho personaje llevadas a cabo partiendo de la idea de la novela de Mary Shelley. Es una obra realmente emotiva con rasgos góticos en la que los niños no ven más que dibujitos.
Dentro de 20 años, cuando estos ‘peques’ que tanto hablaban en la sala del cine vuelvan a ver a Sparky se darán cuenta de aquello que no apreciaron la primera vez, y terminarán con los ojos nublados por las lágrimas al darse cuenta de lo que es perder a tu mejor amigo.
Las películas de dibujos
animados no son solo para niños, y Burton lo ha demostrado.
María Abadía Lozano
María Abadía Lozano

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