domingo, 25 de noviembre de 2012

El rescate del rock and roll



¿Quién dijo que el rock and roll había muerto? La pulsión de The Jim Jones Revue destila desde el escenario una incandescencia digna de Chuck Berry, y la virulenta llamarada del espíritu de la nombrada "música del diablo" revive en las noches en que deciden sacar sus armas de guerra.

Enraizados en el rock and roll más primitivo que rebozan en crudos tintes garage, su puesta en escena rememora aquellos tiempos en los que Little Richard o Muddy Waters escandalizaban a su audiencia con sonidos eléctricos desguazados en actuaciones agresivas. Jim Jones y su banda rescatan la esencia de la música negra americana de los 50 y nos deleitan con conciertos propios de la era en la que este género aún se encontraba en estado de ebullición.

Sin embargo, más allá de hundirse en el sonido arcaico del rock primigenio, el conjunto londinense explora sus propios límites y los sobrepasa con un sonido vibrante y violento, con un rejuvenecedor toque propio. Es lo que hace a The Jim Jones Revue un grupo imprescindible para aquellos que viven en una época que no les pertenece.

El nuevo teclista Henry Herbert, que sustituye a Elliot Mortimer, ha conseguido que el sonido del piano vuelva al rock and roll actual, en una retrospectiva de sonidos fifties y recreando la escena musical originaria de Nueva Orleans. El repertorio esquizofrénico del grupo se escenifica en un espectáculo visceral de sonidos en carne viva. El caos melódico de su nuevo disco, The Savage Heart.

Los violentos espasmos al rasgueo de las seis cuerdas completan la orgía de sonidos que se dieron cita el día 21 en la valenciana Sala Wah Wah, entre riffs y punteos chispeantes. Desde el primer momento, el quinteto se hace con el escenario con una voracidad huracanada y su desgarbada actitud se contagia en una mezcolanza de unos primeros temas oscuros y varios bombazos del nuevo disco. Con la noche recién empezada, se encargan de caldear el ambiente de una sala que, lamentablemente, no completó su aforo máximo.

La audiencia llega al culmen con la coreada Elemental y la conexión con la febril multitud se estrecha a medida que van pasando minutos y grasientos temas de rock espeso. Mientras, Jim Jones, pelo revuelto y guitarra a cuestas, se encarama a los amplificadores y se reclina con el micro sobre un público que se redime ante la presencia encarnada del rock and roll más impulsivo. Su aroma rockabilly y porte desafiante lidera a una audiencia ansiosa por más tras cada canción y difícil de saciar por completo después de que la banda se baje del escenario. Puliendo el concierto con temas como Rock n Roll Psychosis, Cement Mixer, Eagle Eye Ball o Shoot First, regresan a la escena, su hábitat natural, para unos vitoreados bises, y poco después es fácil verles recostados tranquilamente en la barra entre algunos de los afortunados que hemos presenciado su arrolladora actuación en directo.

La esencia indomable, agresiva e irresistible es lo que distingue a The Jim Jones Revue en el panorama musical actual. Son los predicadores del sonido imperecedero del rock and roll, los discípulos de Jerry Lee Lewis que reclaman la resurrección de lo que antaño fue, y sigue siendo, un estilo de vida.


Paula Cantó Montal

Recordemos nuestra infancia




¿Qué es eso? ¿Es un pájaro?, ¿es un avión?, ¿es un pájaro fuera de control? ¡No, es Superman, y Silversurfer, y Thor! Los superhéroes han tomado la ciudad de Valencia. Para decir verdad, más de 500 figuritas del mundo del cómic y del cine de ciencia ficción y fantástico, se han reunido en la tercera planta de El Corte Inglés de Ademuz.
La exposición Movies&Comics permite disfrutar a los más pequeños y a los no tan pequeños de la casa de los personajes que han marcado su infancia y madurez. Los muñecos se encuentran en vitrinas de cristal a las que los mirones podemos hacer fotos, que posteriormente podemos colgar en nuestro corcho de recuerdos, o bien, podemos comprar algún superhéroe de los expuestos que casualmente también se venden. Eso sí hay que saber elegir a quien te quieres llevar a casa contigo. Primero, porque algunas de las representaciones no son muy buenas, más bien parecen dibujos de Disney que han sido inflados por un hinchador y colocados en la vitrina como si fueran grandes piezas de arte; y segundo, por el precio, debido a que las piezas no suelen bajar de los 100 euros.
Las cámaras de fotografía no solo soltaban destellos con las vitrinas, sino también con dos muñecos a tamaño de real que estaban expuestos en la exhibición. Batman, con su gran torso musculoso y su conjunto negro, parecía el protector de la muestra; mientras que por otro lado, Dobby, el elfo doméstico de Harry Potter, parecía temblar de miedo, como si esperase la llegada del que no debe ser nombrado.

La exposición también incluye un espacio reservado a los coches de las películas del Agente 007, James Bond, en honor a su 50 aniversario. Por otro lado, en un espacio especial y gracioso, hay una vitrina con los muñecos clásicos de Disney disfrazados como los personajes de la saga de Star Wars.

Esta muestra es una gran oportunidad para disfrutar de un sábado por la tarde con la familia, recordando los buenos tiempos que todos los personajes nos han dado, y de una manera muy económica para nuestros bolsillos en estos tiempos de crisis: gratis. Visitar esta exposición será como realizar un viaje a otro mundo, un reencuentro con los personajes más queridos y entrañables de ayer y de hoy.

¿Por qué no dejarnos llevar por la magia de los cómics y del cine fantástico y de ciencia-ficción?


María Abadía Lozano

domingo, 18 de noviembre de 2012

Valencia ovaciona las protestas de Patti Smith



      “People have the power”. Sin duda alguna esa mujer lo tiene y hace creer a su gente que ellos también lo tienen. Decir que Patti Smith es una artista fuera de lo habitual no es nada nuevo. Con su elocuente verborrea susurrando brillantes versos desde el escenario, furiosos aullidos reivindicativos criados desde la estirpe del punk neoyorquino y sus palabras de sueños, lucha y esperanzas dirigidas a una audiencia encandilada, la llamada madrina del punk convierte cada uno de sus conciertos en palpitantes recitales de poesía. Durante la hora y media que duró el concierto, Patti Smith no dejó de vibrar con su público y de transmitirles su fuerza y poder. No solo sus canciones, sino también sus poemas y discursos transmitían esa inquietud e inconformidad que ella misma pudo ver en la Huelga General el pasado miércoles, al igual que las ansias de pelear por lo que es nuestro, por nuestra vida, por un mundo mejor, por un futuro posible.

     La devoción de Patti Smith por la cultura española la ha traído de vuelta a nuestro país para presentar su nuevo disco. Banga es un trabajo cuidado y bello, donde se dan cita desde los aires asiáticos de Fuji-san hasta ciertos tintes femeninos propios de los 60 con This is the Girl, con letras que se elevan más allá de un mero poema impulsadas por la febril llamarada del crudo tema homónimo y la dulce cadencia de las últimas baladas del disco, lleno de simbolismos, colores y metáforas.

      Después de atrasar su concierto en Madrid, coincidiendo con el día de la huelga general, para salir a la calle y unirse a una noche de manifestaciones en las que se encuentra como pez en el agua, Patti Smith ha hecho la cuarta parada de su recorrido en Valencia. La sala Noise no contó con el espacio reservado para el que fuera el primer recinto elegido, el polideportivo de El Cabanyal, y no se llenó hasta última hora, pero en el momento en el que la poetisa estadounidense puso un pie en el escenario la simbiosis entre público y artista fue casi instantánea.

      El magnetismo que desprende Patti Smith en sus actuaciones se refleja en su incandescente voz de queja política, la soltura que irradia, guitarra en mano, desde un acogedor escenario o la abstracción en la interpretación de sus propias obras, casi mística, como una profetisa callejera que impregna al auditorio de su mensaje de salvación.

      En un ambiente caracterizado por un concierto más acústico y cálido de lo previsto, la cantautora inauguró el espectáculo con la canción “April Fool” con la que consiguió meterse dentro de los corazones de todos los espectadores. Ese come (ven) que no dejaba de sonar en la canción era el hilo de atracción que unía a la cantante con su público. Este gran tema fue secundado por otras grandes composiciones como “Redondo Beach”, “Ghost Dance”, “Pissing in a river”, “Dancing Barefoot”. Los fans de la madrina del punk lo dieron todo y se dejaron atrapar por las letras, bailes y energía que la gran poetisa y cantante desprendía. Acompañada por su fiel banda, en la que resalta la guitarra de Lenny Kaye, la cual ha estado a su lado durante 14 años, la cantante sexagenaria deleitó al público con un distendido concierto en el que no faltaron algunas de sus canciones más clásicas. Acogida estrella tuvo el vitoreado Because The Night, tema springsteeniano que hizo vibrar a un público variopinto.

La rabia y el desencanto con la sociedad se transforma en notas musicales. Patti Smith aprovecha para dar alguno de sus inspiradores discursos entre canción y canción, mostrando su apoyo a la conservación del barrio valenciano de El Cabanyal y relatando su participación en el 14N, indignada con el Gobierno y los medios de comunicación. “We can change things”, grita airada. Y contagia su revolucionaria pasión a un público en efervescencia que llega a su plenitud coreando a voz en grito la eléctrica People Have The Power pocos minutos después. Patti Smith dejó claro con su canción que dentro de cada uno de nosotros hay un poder enorme que debemos dejar salir para poder luchar por aquello de vital importancia: nuestra vida. La gente gritaba a todo pulmón el estribillo del himno porque estaban de acuerdo en aquello que la poetisa decía: “People have the power to dream, people have the power to fight, people have the power to strike, people have the power to love" (la gente tiene el poder para soñar, para luchar, para hacer huelgas, para amar). 

Después de múltiples piropos a los que la artista respondía con sonrisas vergonzosas, tuvo que despedirse de la Ciudad del Turia con “Rock ‘n’ Roll Nigger”. Aprovechó para recordarnos que no debemos permitir que nos arrebaten nuestra historia, que debemos pelear por aquello que nos hace ser quienes somos. La artista ofrece un espectáculo que flota en la dicotomía de una protesta sosegada, un colorido mosaico áspero y dulce reflejado en la airada poesía de la revolución feminista, social y política. Patti Smith es la figura viva del punk que renace con la misma fuerza que hace 40 años, un frenesí existencialista y el inspirador vestigio del espíritu que marcó un antes y un después en la historia del rock. Un espíritu libre que contagia su filosofía al público sumergido en cada uno de sus conciertos, ardiente, tenaz y necesaria. Incluso en el último momento mostró cercanía con su gente y nos regaló un pedazo de sus ideales, de ese espíritu libre y pacificador que debería de haber dentro de cada uno de nosotros. We love you Patti!

“Be strong, don’t be afraid, be free…” (Patti Smith)


María Abadía y Paula Cantó

El último mordisco de Crepúsculo




La saga más vista por los adolescente ha llegado a su fin. Con Amanecer parte 2, Stephenie Meyer pone fin a la apasionada historia de amor de Isabella Swan y Edward Cullen.

Bella ya es un vampiro, pero a pesar de la felicidad que tiene esta al ver su sueño cumplido, no todo es fácil para ella.  En primer lugar tendrá que aprender a ser uno de ellos, a comportarse como ellos, a saber alimentarse y contenerse. Pero por si esto no fuera suficiente, los problemas le vendrán cuando tenga que proteger la vida de su hija de las manos de los Vulturis. Estos quieren acabar con la vida de la niña al pensar que se trata de una niña inmortal de la que tienen que deshacerse.

La película protagonizada por Kristen Stewart y Robert Pattinson, ha hecho que una vez más, las salas de los cines de todo el planeta se llenen de jóvenes y adolescentes que ansiaban por ver el final de esta saga tan aclamada.

Tanto Stephenie Meyer como Melissa Rosenberg sorprenden a los espectadores con la constante acción en la película y su inesperado final, que para la sorpresa de los fans, no es igual que en el libro.
En esta última entrega, vampiros y hombres lobo que hasta ahora habían sido enemigos, se unen para proteger a un mismo objetivo: a Reneesme, la hija de Bella y Edward.

Así, con acción, intriga y sufrimiento, se despide la saga Crepúsculo del último mordisco del vampiro más aclamado. 


Gemma Izquierdo López

domingo, 11 de noviembre de 2012

En busca del paraíso


"¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos?" es el título de uno de los cuadros más importantes de Paul Gauguin y quizá las preguntas que se arremolinaban en su cabeza días antes de hacer las maletas para dejar su perfecta vida burguesa en París y partir hacia las exóticas tierras de la Polinesia.

El pintor postimpresionista tenía 35 años cuando decidió que la fría cultura occidental, con sus modas impuestas a los movimientos artísticos imperantes en el momento, no era lugar para él. Sin apenas nociones artísticas o clases profesionales, el espíritu anarquista y libre de Gauguin lo llevó a desaparecer del mundo artificial para sumergirse en uno propio, lejos de todo lo conocido, de su familia y su trabajo.

Gauguin pasó por la fértil isla de Taboga y se impregnó de la sensualidad del color del Caribe, pero quizá su etapa más conocida fue su estancia en Tahití. Allí, rodeado de una cultura tropical y conviviendo entre los paradisiacos pigmentos de la naturaleza más colorida, el francés dio rienda suelta a sus pinceles creando brillantes obras que influirían más tarde en vanguardias como el expresionismo alemán o el fauvismo, donde el color cobra un protagonismo total deslizándose por el lienzo y conformando siluetas con unos trazos sugerentes. Gauguin fue, sin duda, uno de los padres de este movimiento.

La importancia de este pintor que renunció a su época y a su cultura y plasmó con sus pinturas algunos de los lugares más maravilloso de la Tierra parece cobrar últimamente un mayor protagonismo que ya iba siendo necesario reconocer. El museo Thyssen de Madrid expone "Gauguin y el viaje a lo exótico" desde el mes pasado como homenaje al aventurero artista y la escritora Ángeles Caso ha publicado una nueva biografía con el esclarecedor título de "Gauguin, el alma de un salvaje", en el que retrata el afán del artista de una búsqueda que le inspirase a crear un nuevo arte.

Gauguin, romántico e innovador, descubrió con su obra una nueva forma de vida, alejada de la "contaminada" civilización occidental, demostrando que los estándares que rigen una cultura no son siempre el único punto de vista. Dio un giro a su vida a una edad en la que actualmente es considerada como la adecuada para sentar la cabeza y sus ansias de renovación nos han dejado un regalo artístico impagable en la cultura mundial.

En un mundo que seguía encerrado en sus propias paredes, Gauguin logra lanzar un rayo de luz dejando un mensaje casi tan importante como sus obras, evocador, instigador y conveniente hoy en día; no le gustaba algo, y consiguió cambiarlo.


Paula Cantó Montal


Una estrella española en el firmamento hollywoodiense


¿Qué es una estrella? Según la primera acepción del Diccionario de la Real Academia Española, una estrella es cada uno de los cuerpos celestes que brillan en la noche, excepto la Luna. De acuerdo al Paseo de la Fama de Hollywood, una estrella es un homenaje que recibe un personaje basándose en sus logros en las películas, el teatro, la radio, la televisión y la música. Esta segunda definición es la que nos concierne.

Desde 1958, que fue cuando se inauguró el Paseo de la Fama, hasta nuestros días, 2.484 estrellas han brillado en el firmamento que comprenden las calles de oeste a este de Hollywood Boulevard y de norte a sur de Vin. Actores tan brillantes como Marlon Brando, Sandra Bullock, Paul Newman, Marilyn Monroe; y músicos con un elevado talento como Los Beatles, Michael Jackson, Jimi Hendrix, Queen, son algunos de los ejemplos de los “astros” que iluminan estas calles californianas.

No solo estrellas fuera de nuestro país tienen un sitio en ese paseo, sino que cuatro españoles, Antonio Banderas, Plácido Domingo, Julio Iglesias y Penélope Cruz han conseguido hacerse un hueco. Y desde el pasado jueves 9 de noviembre, Javier Bardem lo ha logrado también. Justo un año después de que se la concedieran a su mujer, el actor se ha hecho sonar por el mundo hollywoodiense hasta obtener su lugar cerca de su querida Pe.

Pero, ¿qué ha hecho el nuevo villano de la última película del Agente 007, James Bond, para poder lograr tal mérito? Algunos dirán que ha sido por sus producciones americanas como No es país para viejos de los Hermanos Coen,  y Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen; otros, como es el caso del director Sam Mendes (Skyfall) por ser “el Marlon Brando de nuestra generación”; determinadas personas argumentarán que es por los premios que ha recibido; y otro grupo no estará de acuerdo con el resto debido a que no comprenden dicha decisión.

Realmente la decisión de a quién sí y a quién no se le puede entregar una estrella debe ser muy compleja, aunque en cuanto al ámbito del cine quizá se debería de comparar las grandes obras, la cantidad de películas, y los premios o nominaciones que han logrado los actores y directores para así poder hacerse una idea un poco más exacta de los elegidos a formar parte de tan glorioso honor. El hecho de basarse en quién puede pagar dicho pedazo de calle con la cuota de 200$ no debería entrar en la toma de decisiones.

Está claro que Javier Bardem es un actor español que ha hecho historia en EE.UU y eso debe enorgullecer a su país, pero aún le queda mucho trabajo por delante para llegar a la altura del gran Brando y poder hacer justicia a la estrella que tiene su nombre.

Solo el tiempo dirá si el protagonista de “Jamón, Jamón” es merecedor de tal prestigio.


María Abadía Lozano


domingo, 4 de noviembre de 2012

La otra cara de Drácula


En el año 1895 nace una preciosa bebé a la que su padre Conde Drácula jura proteger de los humanos, a raíz de la muerte de su madre Marta por culpa de estos, construyendo un grandioso hotel que solo sea conocido por los monstruos. Un día Mavis decide salir a conocer mundo, esto pone muy nervioso a Drácula que se propone hacer lo que sea necesario para conseguir que su querida hija se quede en el hotel. Todo va según lo previsto hasta que Johnny, un humano simpático y solitario descubre este hotel y se convierte en su huésped. Es ahí donde empiezan los problemas para Drácula, ya que no solo no ha conseguido proteger a su hija de los humanos ya que tiene a uno en su propio hotel, sino que su querida hija Mavis, empieza a sentir algo más que una simple amistad por él.

El director Genndy Tartakovsky, sorprende al espectador con una visión buena, amable y divertida de los monstruos frente a los malvados y despiadados humanos en su nueva película Hotel Transilvania. Esta comparación hace que niños y no tan niños se planteen la  imagen que tenían acerca de los monstruos y no los vean como algo temerario, sino como personajes que tienen sentimientos.

El film está repleto de color y buena música, sin olvidar los graciosos y diferentes acentos que Tartakovsky añade a los monstruos para dar un toque divertido y risueño. Otro aspecto a destacar son las interesantes expresiones actuales que Johnny, el humano, utiliza para hablar, así como: “los conciertos de Lady Gaga”, o “The Killers”, esto desconcierta a los monstruos debido a la gran diferencia de edad y a los diferentes tiempos en los que viven.

Esta película plagada de humor y diversión, enriquece las sonrisas de tanto niños como de adultos, haciendo de esta hora y media un agradable momento para disfrutar juntos en familia. 


Gemma Izquierdo López

Keep rock and rolling



El esplendor material de la sociedad americana de postguerra fue el brillante escaparate con el que se quería vender la perfección de la familia y el auge del consumismo al resto del mundo. En plenos años 50, América se vanagloriaba ante su supremacía con perfectas amas de casa anunciando en la recién adquirida televisión envidiables productos para el hogar. Mientras, el estado de bienestar se rompía para un grupo social que encontraría en esta época la catapulta hacia un protagonismo que se iría reivindicando con el paso de los años hasta convertirse en una de las revoluciones más importantes de la historia. Los jóvenes americanos no encontraban su hueco en la sociedad materialista y su descontento encontraba su expresión en el estilo que encabezaría un nuevo movimiento, el rock and roll. Con oscuras cazadoras de cuero y pantalones ajustados, el espíritu instigador de James Dean y la voz incandescente de Elvis se dio forma al nacimiento cultural más trascendental de todos los tiempos. La América conservadora y convencional se vio de pronto arrasada por el impulso adolescente de los solos de guitarra y las Harleys ostentosas y fue el escenario donde tuvo lugar el primer paso para el cambio que estaba a punto de producirse en todo el mundo. Esto lo refleja a la perfección la exposición organizada por la Universidad de Valencia: Covers. ¿Por qué Covers?  El título que han elegido para exhibición es una referencia a todas aquellas portadas de discos y de revistas como Life o Time, que dejaban ver o ocultaban los valores, los modelos de conducta y comportamiento de aquella época ya desaparecida. Para poder plasmar todo ello la muestra está segmentada en tres partes: Iconos de rebeldía, La América Kennedy y Descarados

La primera sección, titulada Iconos de rebeldía, hace alusión a aquella rebeldía juvenil. Para captar la atención, nada más entrar a la Sala Academia, nuestros ojos se posan sobre una magnifica Harley Davidson plateada y negra que hace volar nuestra imaginación viéndonos encima de ella agarrando por la cintura al mismísimo Marlon Brando y surcando la Ruta 66. Cuando volvemos a la realidad y nos damos cuenta de que nuestra fechoría tendrá que ser en otro momento, una gran pantalla en la que salen películas donde Marlon Brando o James Dean son los protagonistas, nos hipnotiza. James Dean, el joven que fumaba, bebía y amaba la velocidad, el prototipo de rebelde sin causa que hacía y hace a las mujeres suspirar, aquel malote que era la inspiración de los jóvenes de la época y el dolor de muela de los mayores; y Marlon Brando, el cachas fornido que trataba a las mujeres a su antojo y conseguía y consigue que nos muramos de deseo por él. Ellos eran el espejo de la rebeldía, el modelo de conducta que los jóvenes seguían.

La siguiente sección es la antítesis de la anterior, La América Kennedy. La familia del presidente JFK transmitía el significado del sueño americano. Representaban la familia idílica en la que todo era posible y perfecto, aún a pesar de los rumores que circulaban acerca de un romance entre John Fitzgerald Kennedy y la explosiva Marilyn Monroe; y de las múltiples desgracias que ocurrieron en la familia. Dentro de este apartado no solo aparecen los Kennedy como representantes del sueño americano y de esa abundancia que sufrió EE.UU., también están las artistas del momento como Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor, Grace Kelly, que aparecen preciosas, deslumbrantes y rodeadas de lujos. 

El consumismo y el boom de los nuevos productos que inundaron la América Kennedy, un exuberante contraste materialista que nos enseña algunas muestras de los objetos que causaron un antes y un después en la llamada cultura del bienestar. Podemos encontrar desde curiosas televisiones y radios grandes y antiguos a los típicos teléfonos rojos que todo el mundo ha soñado con tener alguna vez. Pero no solo eso, sino que nos ofrecen el espectacular discurso de Martín Luther King a través de unos auriculares que nos ofrece la misma exposición.

La ultima sección da pie a las grandes fotos que aglutinan la revolución musical de los años 50 y 60, con The Rolling Stones y The Beatles en el centro, rodeados de los precursores que hicieron saltar la chispa del rock, como Chuck Berry, Buddy Holly o los ya homenajeados en pantalla James Brown, Elvis o Little Richard. De todos los grandes artistas que favorecieron a un cambio en la sociedad el precursor no fue otro que el gran rey de la pelvis Elvis Presley. Sus canciones y sus bailes fueron lo que desquebrajaron todos los tabúes que reinaban en la sociedad. Gracias a él empezó a concluir la opresión que existía entre los jóvenes. La libertad empezaba a surgir de la música. En esta sección titulada Descarados, no podían faltar tampoco Jerry Lee Lewis mostrando su ardiente pasión por el piano y el grupo femenino de la época, The Ronettes.  Ademas de esto, la exposición premia a nuestros oídos con canciones como Whole Lotta shaking going on, que se plasman a través de las televisiones de la sala.

En esta exquisita exposición, el Jailhouse Rock de un Elvis en su mejor época, el tupé de Little Richard, James Brown y su desparpajo en el escenario, las canciones protestas de un Bob Dylan jovencísimo con su imprescindible armónica o The Rolling Stones con Mick Jagger paseándose con gracia por el escenario acompañado por Brian Jones a la pandereta son algunas de las suculentas imágenes que se ofrecen a los visitantes, para los que será todo un reto no dejarse llevar por la música y acabar paseándose por los pasillos de La Nau moviendo las caderas al ritmo de I Feel Good.

La exhibición es un paseo por aquella época en la que la velocidad, la rebeldía, la exuberancia y el rock ‘n’ roll eran los dueños de la sociedad americana. ¿Por qué no volver a recordarlo subidos en una Harley con nuestra chupa de cuero y escuchando de fondo Jailhouse Rock? Ojalá reaparezcan esos dorados años 50.


María Abadía, Paula Cantó y Gemma Izquierdo