Fun, en la noche de la presentación de los nominados.
Considerar
que los Grammy son los Oscar de la música no puede estar más lejos de la
realidad. Más allá de talento o calidad musical, los Grammy se dedican a
premiar, en su mayor parte, a la mejor inversión en publicidad y promoción del
año. Dar un Grammy a la repetitiva Call
Me Maybe es como darle el Oscar a Torrente,
película que batió todas las taquillas y que aun así no se encontraba en la
pasada ceremonia. La lógica de estos premios es más extraña que Nicki Minaj
eligiendo vestuario a ciegas. ¿Qué rige que una canción que aparece de repente
en todas las radiofórmulas musicales esté a punto de ganar el premio más
prestigioso de la música y bandas como Queen jamás se llevaran una estatuilla?
Remontándonos
a estos lejanos tiempos de ahora bandas jurásicas, es curioso cómo músicos que
han perdurado más allá de su época convirtiéndose en iconos e ídolos de
cantantes que casualmente sí se han llevado su puñado de Grammys, no hayan
tocado el premio en sus tropecientos años de carrera. Jimi Hendrix, guitarrista
por excelencia y meta de todo aquél que toque este instrumento, jamás arañó un
Grammy. Jay-Z ya lleva 14. Más le habría valido a Hendrix haber sido una
estrella de la MTV o vestir ajustado y con gafas de sol en vez de con flecos y
cinta en el pelo. Led Zeppelin, The Who o Chuck Berry son otros de los grandes
artistas que han influenciado a siguientes generaciones de músicos y tampoco se
han subido al escenario a recoger un Grammy.
Aun
así, la sorpresa de este año ha sido que Justin Bieber y One Infection Direction no optarán a este premio. El chillido
unánime de las fans nada más se ha sabido la noticia es el mismo que
perfectamente podría haber pegado Scooter Braun, manager de Justin Bieber. Éste
mismo ha defendido que el niño ha cumplido con las expectativas, llenado
recintos enteros y vendido miles y miles de discos. No lo ha dicho pero parece
que el chaval se ha encerrado de morros en su cuarto y no quiere salir hasta
que se lleven "a ese Bruce Springsteen de mi gala." Y una vez más, es
la prueba del punto de estos premios que provoca tal disparidad de opinión. Se
está premiando el negocio, no la música.
Los
candidatos se han dado a conocer hace escasos días pero la gala tendrá lugar el
próximo mes de febrero, donde se darán cita desde Kanye West hasta Mumford
& Sons, pasando, como no podía ser de otra forma, por Adele. Mientras, hasta
que llegue el momento, habrá que seguir escuchando a los que siguen
preguntándose por qué "ese chino tan gracioso del Gangnam Style" no está nominado.
Paula Cantó Montal

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