domingo, 16 de diciembre de 2012

Decepción fantástica


El día tan esperado por los fans de El Señor de los Anillos ya llegó. El pasado viernes, las entradas de los cines españoles se agotaron. La gente hacía cola para ver El Hobbit, un viaje inesperado, la última “obra maestra” del cineasta Peter Jackson. El público entraba a la sala con cubos gigantes de palomitas y refrescos enormes.
Antes de iluminarse la pantalla y de envolver el lugar con el sonido procedente de los altavoces, los espectadores, ansiosos por ver el resultado de la primera parte del film fantástico, murmuraban sobre las críticas y los foros que habían leído, y comentaban aquellos aspectos que esperaban encontrarse en la película.
Al empezar la película el silencio reinó la sala, aunque no por mucho tiempo ya que los cuchicheos no cesaron en ningún momento a lo largo de la película, y los fans se dejaron llevar por un movimiento de cámara que conducía al mareo. Al no estar viendo el film en 3D, el mareo fue mínimo.
Desde el minuto uno, los asistentes miraban con atención a la imagen en movimiento para averiguar si había algún cambio debido a la utilización de los 48 fotogramas por segundo, pero realmente no hallaron diferencia alguna.

El argumento de la película de casi tres horas de duración se puede resumir en tres simples palabras: persecución de orcos. Por ello algunos espectadores al acabar el film sintieron un gran alivio porque solo deseaban salir de ahí y hacer como Gandalf: “¡Corred insensatos, que mi vejiga no aguanta más tiempo!”
Comparada con la trilogía de El Señor de los Anillos, la trilogía de El Hobbit ha sido un fracaso. Aunque sin duda alguna la escenografía, vestuario y fotografía siguen siendo increíbles, y tan cautivadoras y llenas de magia como en las películas predecesoras. Y no sólo eso: está claro que si la nominan a los Oscars será por el montaje y los efectos especiales; además de la sublime actuación de Martin Freeman, que interpreta a Bilbo Bolson.

Algunos pueden pensar que es una de las mejores películas del 2012, otros que ni de lejos, y el resto, son aquellos sensatos que dicen que aunque hayan escenas del libro bien representadas en la película, lo mejor es disfrutar de la novela y dejarse llevar por nuestra propia imaginación en la que hay cabida para todo.

María Abadía Lozano

No hay comentarios:

Publicar un comentario